jueves, 15 de diciembre de 2011

POEMAS DEL LIBRO LA SAL DE LA VIDA


Con el viento de las tardes



Para Ana Luisa, ausentísima y presente

 

Como si fueras un rumor

De olas golpeando alguna pena, te recuerdo.

Como si el grito que adentro llevo

Fuera el silencio de un beso nunca dado.

Te nombro en esta ciudad sin azucenas,

Donde el domingo es un paraje sin canciones.

En esta ciudad donde la luz perdió sus ojos,

Y el corazón era un temblor interminable.

Con la luz opalina de los años, te recuerdo.

En los ojos de un hombre que bebe a sorbos

La cansada soledad de su tequila.

En algún poema de autor nunca leído, te recuerdo

En alguna nota arrancada a la memoria.

Te recuerdo cuando hacías patria, izabas una manta

Y un puño cortaba el aire de los años.

Te recuerdo con los gritos que reclaman

Su estancia en miles de gargantas,

Con el blues bailado en alguna pista

Cuando la tristeza no estaba en el diccionario.

Te recuerdo en los tulipanes, en el jardín

Donde fuimos habitantes necesarios,

A la orilla del mar azul, en la marea de tu sexo,

Con el viento que sopla por las tardes

Frente al mar de los recuerdos.






3



Nada hay en este espacio

En que miro el limo de los años.

Nada existe, salvo mi libro,

El humo de un cigarro abandonado,

La quietud del terciopelo negro

Y tu recuerdo.

A tumbos, ojeroso, lleno de tantos años

Escribo lo que puedo ser:

Soy un oleaje en medio de la niebla

El inaudible grito de los vivos

Esta ternura que nadie mira

El poema nunca escrito

El rostro que nadie quiso tener

El muerto, el olvido nunca hallado.

Yo fui la última lágrima en los ojos de mi madre,

La última letra del abecedario.







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